En cinco años BancoSol se ha convertido en un banco comercial especializado en microfinanza.
ACCIÓN Internacional es un organismo privado sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, que brinda actualmente asistencia técnica a una red de establecimientos de microcrédito en trece países de América Latina y seis grandes ciudades de Estados Unidos. En América Latina la red abarca dieciocho organizaciones independientes que desembolsaron mil millo- nes de dólares en los últimos cinco años en forma de préstamos de una cuantía media infe- rior a quinientos dólares.
Tres de las instituciones dependientes de ACCIÓN Internacional que han dado mejores resultados, que inicialmente eran organizaciones sin fines de lucro, se han transformado, en los últimos cinco años, en establecimientos de crédito perfectamente integrados en el sistema bancario nacional pero especializados en el sector de la microempresa. Tomemos el ejemplo de BancoSol, en Bolivia.
Nacimiento del "Banco Solidario"
En sus comienzos, en 1986, BancoSol era una asociación sin fines de lucro administrada conjuntamente por ACCIÓN Internacional--que se encargaba de la gestión y proporcionaba el capital inicial--y por representantes de los círculos bolivianos de los negocios, que suministraban apoyo logístico y su conocimiento del terreno. La finalidad del programa (bautizado PRODEM) era ofrecer a los trabajadores independientes más desfavorecidos posibilidades de crédito y de formación para ampliar sus perspectivas de empleo, alentar las inversiones en las microempresas y aumentar la rentabilidad del sector.
PRODEM comenzó prestando pequeñas sumas por concepto de capital de explotación a grupos de empresarios solidarios. A1 cabo de cinco años, el programa había otorgado más de 27 millones de dólares en préstamos de un monto medio de 273 dólares, a más de 13.000 empresarios, de los cuales 77% eran mujeres, con una tasa de reembolso próxima a 100% (de los 27 millones de dólares, sólo 2.000 no fueron recuperados).
Entre las razones de este éxito cabe men- cionar la preocupación por brindar un servicio de buena calidad, tanto en el plano de la gestión financiera como de la formación del personal, así como un esfuerzo de información muy importante. A fines de 1991, la cartera de préstamos de PRODEM representaba cuatro millones de dólares, pero es evidente que, pese al dinamismo del programa, éste sólo había favorecido a un porcentaje limitado de benefi- ciarios potenciales.
Frente a la enorme demanda, los responsables de PRODEM, deseosos de ofrecer un servicio de ahorro a sus clientes y de tener, al mismo tiempo, acceso al mercado de capitales para financiar sus operaciones, tomaron la iniciativa sin precedentes de pasar de la condicíón de asociación sin fines de lucro a la de banco privado de depósito y de crédito espe- cializado en la microfinanza.
La transición, iniciade en 1989, iba a durar dos años: era preciso, en efecto, constituir el capital social exigido por la ley boliviana, instalar las estructuras financieras, hacer previsiones de rentabilidad, formar personal y ajustarse a los criterios de la Superintendencia de Bancos de Bolivia.
BancoSol abrió sus puertas en 1992, con PRODEM como principal accionista, que había convertido sus cuatro millones de dólares de capital en acciones. Entre los demás accionistas figuraban ACCIÓN Internacional, Calmeadow (del Canadá), que habían contribuido en gran medida a la creación del banco, Fundes (de Suiza) e ICC, rama privada del Banco Interamericano de Desarrollo.
Un éxito fulgurante
Tras cuatro años de actividad, BancoSol cuenta con 29 agencias y cerca de 70.000 clientes, o sea 40% de la clientela bancaria del país. Es curioso observar que aunque las pérdidas del banco siguen siendo sumamente bajas (BancoSol registró en 1994 la tasa más alta de rendimiento de los activos de todos los bancos del país), sus clientes--sobre todo indígenas y en su mayoría mujeres que se endeudan por sumas muy pequeñas--son considerados insolven- tes por los demás establecimientos.
Hoy día BancoSol dispone de una cartera de unos 35 millones de dólares, un cuarto de los cuales son depósitos de ahorristas, y los préstamos otorgados cada año ascienden a 80 millones de dólares, en general por sumas inferiores a 600 dólares y a corto plazo. El banco pretende algún día llegar a cubrir el conjunto del país, desarrollar el ahorro y seguir presentando un balance positivo, pero manteniéndose al servicio de una población que anteriormente no había tenido acceso a los servicios financieros.
El ejemplo de BancoSol es, por lo demás, contagioso. La Superintendencia de Bancos creó, en 1994, un nuevo tipo de institución bancaria reglamentada para permitir que otras organizaciones de ayuda financieramente sanas puedan ser reconocidas como bancos de pleno derecho y extender así sus actividades al sector de la microempresa. En otros países, organismos como K-REP en Kenya, Acción Comunitaria en el Perú y Génesis en Guatemala se esfuerzan por adaptar las enseñanzas obtenidas de la experiencia de BancoSol a su contexto específico y aspiran a convertirse, en un plazo de dos años, en establecimientos financieros reconocidos especializados en microfinanza.
MARÍA OTERO, estadounidense de origen boliviano, es vicepresidenta de la asociación Acción Internacional. Ha codirigido la publicación The new world of microenterprise finance (1994, El nuevo mundo de la financiación de la microempresa) y es autora de varios estudios y artículos sobre el tema.
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